

Cuenta la leyenda que, en el año 844, el rey Ramiro I de Asturias ganó la batalla contra las fuerzas musulmanas de Abderramán II, emir de Córdoba.
Esta batalla es conocida como la de Clavijo, por ser en este municipio de La Rioja donde se supone tuvo lugar, pues no hay evidencia histórica que lo corrobore.
Sin embargo, ante la escasez numérica de los cristianos, los árabes iban venciendo la contienda. Así, el apóstol Santiago se presentó en sueños al rey, prometiéndole que la ganaría. En efecto, tal día como hoy, el 23 de mayo de aquel año, Santiago se apareció montando un caballo blanco, portando una espada envuelta en llamas, sembrando así el terror entre los musulmanes que finalmente huyeron.
Fue un momento muy importante en la Reconquista de España, pues a partir de ahí, Santiago era “usado” como protector, y los cristianos irían ganando territorios poco a poco.
Así nació la iconografía de Santiago Matamoros, de la que tenemos dos grandes muestras en Tarifa, ambas en la Iglesia Mayor de San Mateo.
Una de ellas es el relieve que se ubica en el presbiterio, que probablemente coronaría el retablo mayor de la antigua iglesia de Santiago, datado entre 1640-1642 y que fue atribuido a Alonso Martínez.
El otro lo encontramos en una de las vidrieras, concretamente la ubicada en el lado del evangelio del transepto, y que fue realizada por la Casa Maumejean de Madrid, y que se colocó, como el resto de vitrales del templo, entre 1958 y 1959.
