
El 18 de abril nos invita a reflexionar gracias al Día Internacional de los Monumentos y Sitios, una jornada creada por ICOMOS en 1982. Su propósito es visibilizar la importancia de cuidar el legado histórico y cultural de la humanidad.
En esta ocasión, las actividades y debates de todo el mundo girarán en torno al lema: «Patrimonio vivo y respuesta de emergencia».
En este sentido no podemos olvidar que en Tarifa tenemos varios monumentos, hasta la fecha, abandonados, y uno de ellos es la iglesia de Santiago.
Independientemente de que haya o no proyectos para conservar lo que queda —que no lo pongo en duda—, sería bueno que se iniciaran esas buenas prácticas lo antes posible pues, cada día que pasa, va en contra del bien.
Hace aproximadamente un mes, conocíamos la triste noticia del derrumbe de la espadaña del convento de San Bernardino de Siena, en Cuenca de Campos (Valladolid).
De nuestra iglesia se conserva poco, la capilla de la Concepción, algunos muros y arcos, varios contrafuertes y la fachada con la espadaña. Una espadaña que se ha convertido en un símbolo identificativo dentro del patrimonio cultural de Tarifa y que, corre el riesgo de desaparecer para siempre.
Los huertos espontáneos creados por los vecinos, parecen que han querido dotar de vida y aprovechamiento a este espacio vació y abandonado.
Dichos huertos, tendederos, nidos y excrementos de palomas, malas hierbas, escombros, basura… son algunos de los personajes que conviven con el antiguo templo desde hace años.
He de decir que, aunque estas plantaciones podrían ser una muestra de «patrimonio vivo», la conservación del bien inmueble nos obliga a actuar.
Entiendo y soy consciente de que “las cosas de palacio van despacio”. Últimamente parece ser que hay buenas intenciones por recuperar lo que estamos perdiendo; sin embargo, no podemos quedarnos únicamente con esas intenciones, hay que actuar.
Como una primera aproximación, quisiera exponer una pequeña propuesta de forma muy esquemática:
- Retirada de malas hierbas, basura, escombros, y excrementos: Las palomas generan un entorno muy ácido que disuelve la piedra. Es prioritario limpiar estos restos e instalar sistemas de disuasión no lesivos.
- Retirada de plantaciones: Las raíces y humedad pueden afectar seriamente a la estructura de los muros y a la cimentación de la capilla y de la espadaña.
- Imprescindible tener control arqueológico: El desescombro no puede hacerse con excavadoras. Debe hacerse manualmente y bajo la supervisión de un arqueólogo, ya que bajo los escombros pueden encontrarse restos de la propia iglesia: Solería, enterramientos… Ya se perdió bastante con la creación del hotel “La Residencia”.
- Frenar el deterioro y consolidar la estructura de la espadaña.
- Protección de la capilla.
- Conservación y accesibilidad: Si durante las labores de limpieza aparece parte de la solería original, debe conservarse in situ. En caso de no ser así, colocar una estructura de madera o una rejilla metálica ligera elevada unos centímetros sobre el suelo, de manera que se cumplirían tres funciones: permitir el posible tránsito de personas. No alterar ni excavar el subsuelo. Ser 100% desmontable si en el futuro se decide excavar a fondo.
- Colocar unas barandillas perimetrales: El visitante podría visualizar los restos sin necesidad de pisarlos y desgastarlos.
- Iluminación nocturna: Iluminar la espadaña, la capilla y el resto de la iglesia por la noche mediante focos LED de bajo consumo (colocados de forma que no dañen la piedra) dotaría al pueblo de un nuevo recurso turístico y cultural.
Luchemos por transformar una ruina abandonada en un monumento respetado.
¿Estarías a favor de mantener un rincón verde o ajardinado que recuerde ese huerto, pero sin que dañe los restos de la iglesia?
¿Consideras que el patrimonio de Tarifa está bien cuidado? Además del bien que tratamos hoy y el castillo de Santa Catalina, ¿piensas que hay otros monumentos que deberían consolidarse o conservarse de mejor manera?






